28.8.06

¡Están locos estos romanos! ( II )


En la primera parte del artículo conocimos un poquito a Calígula. Vimos que era un tanto… peculiar. Pero para hacernos una idea de cómo andaba realmente de la quijotera, tenemos que hablar de su relación con su caballo, el famoso Incitato.


Su nombre significa “de carrera veloz”, y hacía gala a su nombre, puesto que ganó todas las carreras en que compitió, no sabemos si por facultades propias o por miedo de los contrincantes, que a ver quien se atrevía a ganarle al caballo del emperador.


Calígula amaba tanto a su caballo que lo alojaba en una casa de mármol y marfil, le hacía servir la comida en vajilla de oro y ser atendido por criados continuamente. Hacía que le acompañara en sus orgías y le nombró ciudadano de roma primero, senador después y, por último, cónsul. Yo sé de muchos burros que han hecho carrera política, pero de caballos sólo conozco este caso.


En una ocasión se le antojó a nuestro protagonista hacer una especie de parada militar, pero algo verdaderamente espectacular. Reunió una gran cantidad de barcos, alrededor de 4.000, y los unió estrechamente entre sí para formar un puente, luego se taparon las cubiertas con tablas y se cubrió todo con tierra que, una vez apisonada, formaba una auténtica carretera. Con esta tremenda hilera cerraron toda la bahía de Nápoles.


A continuación, mandó construir cinco islas artificiales de la misma manera, juntando barcos en grupo, tapándolos con tablones y cubriendo con tierra. A cada isla la dotó de casas, mercado, jardines y por supuesto de habitantes. Una vez que el escenario le pareció adecuado, comenzó la parada.


Encabezaba el desfile el mismísimo emperador, montando a Incitato, y seguido de la guardia imperial más un auténtico ejército. Cruzó el puente majestuosamente y, cuando estaba a punto de llegar a la otra orilla, lanzó a la carga a sus tropas como si fuera a atacar la ciudad costera de Puteoli, la actual Pozzuoli. Afortunadamente para la población sólo fue un amago de ataque, con lo cual no hubo muertes que lamentar ni destrozos, pero sí hubo saqueo.


Tras una noche de juerga, salió el “victorioso ejército" de la pequeña localidad costera para iniciar el regreso. A la cabeza iba el emperador en una biga tirada por Incitato y Penélope (esta yegua era la mujer de incitato, el mismo Calígula les había casado). Tras el emperador, varias carretas cargadas con el “botín” de la supuesta batalla, que consistía en joyas y monedas robadas a los habitantes de Puteoli. Por supuesto, también le seguían el ejército y la guardia imperial.


Se detuvo la columna en la primera isla para repartir monedas entre la tropa, celebrándose a continuación un banquete. Cuando Calígula había bebido bastante vino se hizo escoltar por su guardia personal y, espada en mano, expulsó a todos los “habitantes” de la isla al mar; se ahogaron unos 300.


Ya calentito, decidió atacar a otra isla. Esta vez dirigió un ataque naval, destrozando la isla en pedazos, arrancándole cada barco que la formaba hasta quedar reducida a una sola barcaza con los pocos pobladores que habían sobrevivido apiñados en él.
El emperador en persona comandó la nave que atacó a este último reducto, encargándose de que no hubieran supervivientes.


Una muestra de amor a su pueblo. Qué personaje.

5 comentarios:

grainne dijo...

Pero qué pedazo de hijo de su madre! Siempre hemos oído de Calígula, pero no conocía semejantes joyitas, madre mía.

alcaper dijo...

Fíjate si era cab**n el tío, que a veces durante los juegos, al terminar un combate de gladiadores, obligaba a algún espectador cercano a bajar a la arena para luchar con el ganador. Te puedes imaginar cuál era siempre el resultado. De este hombre te pones a contar canalladas y no acabas nunca.

Un saludo

In memoriam dijo...

Como bien relata en su artículo, "Incitatus" fue nombrado cónsul y corregente de Roma, recibiendo todos los honores y prebendas propios de estos cargos. Claudio, designado Emperador tras el magnicidio de Casio, aunque destituyó al equino, ordenó que continuase alojado en su establo de marfil y mármol y se le dispensara un trato propio de reyes. Eso sí, dejó de invitarlo a su mesa, como solía Calígula.
Linkeando he topado con su blog, el cual me parece en extremo ameno e interesante. Estoy convencido de que me convertiré en su visitante asiduo. Reciba un cordial saludo.

alcaper dijo...

Muy buena aportación, in memoriam, y muchas gracias por el comentario. Nos agrada mucho contar con lectores de su nivel.

fernando pol dijo...

segun averigue caligula tenia este comportamiento tan anormmal desde que le dio una enfermedad epileptica y segun algunas leyendas romanas esto fue castigo por querer la diviniidad los dioses le castigaron con ese mal
el cual le mando ala locura no se en cuanto de cierto tendra esas historias pero lo cierto es que 6 meses de ser nombrado fue un emperador muy clemente y gano muchas amistades y el disfrutaba de esto fue alli que comcibio la idea dela divinidad y es alli que le cayo esa enfermedad epliptica segun la leyenda romana por castigo de sus dioses segun la biblia (libro que nombra al Dios verdaero) por castigo de Dios porque si leen el 1 libro de macabeso ahi dice que a aalejandro Magno se le castigo por crerse dios en hechos de lso apostoles esta que el rey herodes fue castigado por no devolver a Dios el honr que a el se le a tribuyeron que coincidencia pero lo mismo le ocurrio a caligula eso demustra que no es bueno que un creado se crea Dios porque parece ser que Dios castiga con mucha rectitud esa osadia